Igual que hablo de mi sobrino, lo hago también de mi hermano y mi cuñada. Cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando se marcharon. Siempre estaba con él, porque a pesar de nuestra diferenciada edad, era el que me llevaba a todos lados. Por eso cuando se marchó, aunque era pequeña, lo recuerdo como un día en que lo pasé fatal.
Lo echaba mucho de menos, de hecho todavia me sigue pasando, el dia que se van, me siento perdida.
En relidad tengo una gran familia pero sólo cuando estan aquí, porque cuando se van, volvemos a quedarnos solos. Aunque hablemos por mucho por teléfono, no es lo mismo que estar juntos. Me considero muy sentimental en estos aspectos y a veces pienso que al igual que yo, muchos también estarán en esta misma situación y seguro que ven las cosas de otra manera. Pero como dije antes, todos no somos iguales y por eso nos caracterizamos.
A veces me gustaría olvidarme de todo, dejar las preocupaciones al lado y tener mi mente vacía de cosas. Creo que el secreto está en darle a las cosas, la importancia que merecen, aunque eso a mí me cuesta bastante.
Desde pequeña aprendí que ser responsable era una ventaja. Luego, a medida que fui creciendo me dí cuenta que, de nada valía ser responsable si esos valores que tenía, no se los podía transmitir a alguien. Alguien a quíen contarle tus cosas tanto, buenas como malas. Esto lo hacía con mi hermano.
Muchas veces cuando viene, recordamos esa época cuando jugaba conmigo o nos peleábamos y siempre le digo cómo hemos cambiado. No sólo porque con la edad hemos madurado, sino también porque las situaciones de cada uno son muy diferentes y antes parecían tan iguales...
Quién me iba a decir a mí que me iba a encontrar en esta situación tan pronto, todo ha venido muy rápido para mí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario