Buscar este blog

domingo, 20 de diciembre de 2009


Hace dos años nació mi gran ilusión, mi sobrino. Estaba muy contenta porque lo deseaba desde hacia bastante tiempo. Mi casa se llenó de felicidad y nosotros con ella. Deseabamos el momento en que nos llamaran y que nos dijeran que Alex había nacido y que todo salió bien.

Cuando llegó ese momento, la gran felicidad se inundó de pena y tristeza porque no podiamos verlo. En ese momento todos estaban lejos y yo no los podía ver. Me contaban por telefono como era, a quién se parecía, cuánto pesó...

Mientras todos estaban felices y contentos observándolo, yo esperaba fotos para ver cómo era. Esta situación me llenaba de tristeza porque por culpa de la distancia me estaba perdiendo una de las cosas mas bonitas que hoy en día tengo.

A ellos los veo tres veces al año: navidades, semana santa y verano. Me tocaba esperar hasta semana santa para verlo. El mes de espera se hizo interminable y no veía el momento en que llegara.

Es una pena, porque me estoy perdiendo sus mejores momentos y todo ello porque está lejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario